El cuartel de la Guardia Civil de Vera sigue vacío tras cinco años desde su desalojo

Levante

Los agentes abandonaron de urgencia el inmueble en 2020 por riesgo inminente de derrumbe

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Cuartel de la Guardia Civil de Vera
Cuartel de la Guardia Civil de Vera / D.A

El cuartel de la Guardia Civil de Vera, cumple hoy cinco años vacío desde que los agentes fueron desalojados por el supuesto riesgo inminente de derrumbe del edificio.

En plena pandemia, el 31 de marzo de 2020, la Guardia Civil, a excepción del Destacamento de Tráfico de Vera, abandonaba el inmueble tras varios informes técnicos que les llevaron a reubicarse temporalmente en las dependencias de la Policía Local, donde siguen tras un lustro a la espera de una solución. Por el momento, no hay noticias de un nuevo cuartel.

El problema se originó cuando una de las viviendas del acuartelamiento comenzó a presentar grietas debido a la falta de cimentación adecuada. Un informe del Ayuntamiento de Vera alertó sobre los riesgos y la necesidad de reparaciones urgentes. Posteriormente, la Comandancia encargó otros estudios que confirmaron la amenaza de derrumbe, lo que llevó a la evacuación inmediata del cuartel. Un cuartel que a día de hoy sigue en pie.

Desde entonces, los agentes fueron reubicados como medida temporal en la comisaría de Policía Local, donde cada día siguen desarrollando su trabajo con espacios improvisados como vestuarios en garajes, sin duchas y sin un plan de emergencia adecuado.

Víctor Vega, secretario general de la Asociación Unificada de Guardias Civiles de Almería (AUGC), y uno de los guardias destinados en Vera en aquel momento, no ha dejado de reclamar “unas instalaciones adecuadas que garanticen unas condiciones laborales dignas”. Para él, unas instalaciones conjuntas de Guardia Civil y Policía Local son claves para mejorar el servicio “si desde un primer momento están diseñadas para que sean instalaciones conjuntas”.

Y es que para Vega, este asunto responde a “una guerra política”, donde los principales damnificados son los ciudadanos. Según explica, el modelo tradicional exigía a los ayuntamientos proporcionar vivienda e instalaciones a la Guardia Civil si querían que su municipio contara con este servicio, pero ahora las cosas han cambiado, y se suele recurrir a convenios entre Interior y el consistorio. “Si el gobierno local es del mismo signo que el gobierno central, todo se agiliza; si no, es prácticamente imposible llegar a un acuerdo”, señala.

Este acuerdo no llega, y no se ve que haya intención de solucionar el problema por ninguna de las partes. La Comandancia asegura que “Vera es la prioridad número uno en Almería”. Sin embargo, el Gobierno central, en respuesta a una serie de preguntas parlamentarias ha indicado que "hasta 2026 no está previsto iniciar los estudios del suelo" para la futura licitación del nuevo cuartel.

La cuestión, es que a día de hoy, los agentes siguen esperando que se habilite un inmueble adecuado o la construcción del cuartel prometido por parte del Ministerio de Interior.

Rotación constante de los efectivos

Más allá de la falta de un cuartel propio, la situación de la Guardia Civil en Vera ha generado una sensación de inestabilidad entre los agentes destinados en la localidad.

“Yo no es que me fuera de Vera, huí de Vera. A nadie le gusta estar en un sitio de prestado”, confiesa Víctor Vega, haciendo referencia a la incomodidad de trabajar en instalaciones ajenas y sin un convenio entre la Guardia Civil y el Ayuntamiento que regule la estancia de los guardias en dicho lugar.

Esto supone una rotación constante de los efectivos, ya que pocos agentes deciden prolongar su destino en Vera más allá del tiempo mínimo establecido. “Lo que vas viendo es que llegan los compañeros, están dos años y se van. Son muy pocos los que aguantan”, señala Vega.

A esta problemática, se suma la falta de efectivos para cubrir las necesidades de una población que acaba de alcanzar los 20.000 habitantes. En total, siete agentes, que intensifican su trabajo con la llegada de la temporada estival, cuando se triplica la población y donde la carencia se suple con guardias civiles en prácticas o eventuales.

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