
Antonio Lao
10.000 pacientes más en la lista de espera de Almería
A Son de Mar
Todos Hace unos días hubo una nueva concentración para pedir un tren digno al menos del siglo XX, sí, del siglo pasado. No es una cuestión menor. La falta de comunicaciones con Sevilla o con Madrid limita el desarrollo económico de la provincia. Nos empobrece y tiene consecuencias tan graves para el futuro como las deficiencias en la educación o en otros sectores. Las malas comunicaciones ponen en riesgo, por ejemplo, nuestra salud. Recordemos que hay circunstancias en las que uno no puede subir a un avión después de una operación y en las que un tren que tarda siete horas en llegar se convierte casi en un ataúd con ruedas.
Los medios cumplieron con su papel y estuvieron en la concentración. Nuestra enhorabuena para ellos. No acudieron en cambio ni los vecinos ni los políticos. Hubo algunos representantes del ayuntamiento, pero no vimos a ningún diputado. Supongo que no se quejarán por la actitud de la Mesa para el Ferrocarril: mayor moderación resulta imposible. Es verdad que algunos de estos políticos cobran por Almería, pero ni siquiera pisan la provincia. Otros viven aquí, pero se diría que como en sus desplazamientos, ya se sabe, invita la casa, este asunto no parece afectarles. Lo cierto es que nuestros políticos se mueven entre los apuros al ver a los vecinos en el ascensor y la devoción al partido que los coloca. Con tanta palabrería sobre los kilómetros que se firman en los papeles, pueden terminar mal. Ya lo avisó Machín: no se pueden querer a dos mujeres a la vez y no estar loco.
No hay apoyo por parte de los políticos. Y falta apoyo por parte de la ciudadanía. Pero ojo con las aguas mansas. El malestar existe. Permanece oculto aguardando el momento. Quizás no haya que seguir pidiendo casi como mendigos y debamos pensar otras estrategias. No somos localistas, pero la solución puede ser que alguien tome un día esta bandera en serio y se presente a unas elecciones con un programa sencillo: un tren digno y unos servicios hospitalarios que no te obliguen a coger una ambulancia para realizar las pruebas de siempre en Madrid o en Granada. Al fin y al cabo, son los propios partidos los que se niegan a establecer acuerdos y los que han creado un sistema absurdo en el que solo un diputado por Cantabria o por Canarias vale mucho más, a veces, que decenas de escaños del PP o del PSOE. Ese día quizás algunos abran los ojos por fin.
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