
Paseo Abajo
Juan Torrijos
¡Humanidad!
Hay ersonas que no la entienden y no la quieren entender. Les va muy bien y, por tanto, no es un valor a seguir. La honradez parece un misterio. Hay muchos políticos, y sus adláteres, que parecen evitarla. Sin embargo, la honradez, al igual que la verdad, el espíritu de servicio, la solidaridad con el resto de personas que tienen alguna necesidad, o la propia humildad, son principios muy necesarios para todas las personas: en la vida social, en la vida laboral y en la vida familiar. Y no digamos sobre los políticos, donde el ejemplo debe brillar con luz propia, cosa muy dudosa hoy día. La honradez no se debe evadir si se quiere vivir una vida honesta, aunque haya situaciones que no se controlan del todo. El amor y la honradez, en el fondo y en la forma, son un binomio inseparable. Si no hay honradez no hay amor y se chapotea en el egoísmo. Si optan por la seguridad y la disciplina en los ideales, la honradez tiene que formar parte del carácter de cada uno. Se deben de acabar las excusas. Honradez por encima de todo.
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