
Paseo Abajo
Juan Torrijos
¡Humanidad!
Pando es el ser vivo más pesado de la Tierra en estos momentos: casi seis millones de kilogramos de peso, se estima que este ser individual pesa tres veces más que el árbol individual más grande del planeta, una secuoya gigante de California conocida como General Sherman. Pando pesa aproximadamente lo mismo que 35 ballenas azules, 1000 elefantes o más del aforo completo del Estadio Wanda Metropolitano.
Pando es un árbol. Es un álamo temblón. Lo que ocurre es que los álamos temblones se reproducen por clonación porque de sus raíces brotan nuevos álamos clónicos del original.
“Pando está en el centro-sur de Utah (Estados Unidos), a más de 3000 metros de altura en la meseta del Colorado, en un tramo de bosque nacional salpicado de enebros y arbustos, hay un peculiar bosque de álamos. En lugar de docenas o incluso cientos de troncos clónicos, hay 47 000, todos conectados a una única estructura de raíces. Conocido como Pando, que en latín significa “extiendo”, este gigante se extiende por 428 000 metros cuadrados, una superficie que duplica el tamaño de los Jardines del Campo del Moro del Palacio de Oriente de Madrid”.
Toda la información anterior la he extraído de un artículo de National Geographic publicado por Craig Welch, que en el mismo añadía que el problema, en una parte importante, está motivado por el pastoreo y fundamentalmente porque allí la caza está prohibida y el paraje está invadido de ciervos que no paran de comerse los brotes tiernos de álamo y no lo dejan recuperarse.
Así que entre los pastores, cuyo ganado está “mejor que en brazos” y los ciervos, que campan a sus anchas porque nadie los puede tocar, se están cargando un árbol que tiene miles de años.
Algo parecido está pasando en España con el aumento de lobos en el Norte de España, donde campan por sus respetos porque no se les puede cazar, pero sin embargo ellos si pueden comerse el ganado y hacer destrozos en las ganaderías.
Ni la administración europea, ni la española, quieren entender que una cosa es proteger una especie y otra es hacer que prolifere más que nunca a costa de dañar a los habitantes de la zona y sus propiedades. Anda que no hay que tener paciencia con estos ecologistas de nuevo cuño que no tien ni idea de la vida en el campo ni de la vida del campo.
Seguid a lo vuestro que parece ser que os va bien. No dejéis “el tajo”.
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