La ayuda humanitaria empieza a llegar a las zonas más afectadas por 'Haiyan'

Los filipinos tratan de reconstruir sus hogares reciclando los escombros que dejó el tifón Voluntarios trabajan en turnos de 12 horas para organizar la distribución de los alimentos

Víctimas del tifón correr para intentar conseguir los bienes que trae un helicóptero de la Marina de EEUU en la ciudad de Salcedo.
Víctimas del tifón correr para intentar conseguir los bienes que trae un helicóptero de la Marina de EEUU en la ciudad de Salcedo.
Helen Cook (Efe) Manila

17 de noviembre 2013 - 01:00

Más de una semana después del paso del tifón Haiyan por Filipinas, la ayuda humanitaria comienza a llegar a los residentes de las zonas afectadas, que tratan de reconstruir sus hogares reciclando los escombros que ha dejado tras de sí el desastre meteorológico.

Mientras los habitantes de Tacloban tratan de volver a la normalidad, autoridades y voluntarios de la zona trabajan las 24 horas del día para dividir los alimentos que ya ha recibido la zona y distribuirlos entre los afectados lo antes posible.

Según dijo a Efe Joel Espejo, un alto cargo del Ministerio de Bienestar Social y Desarrollo de Filipinas, desplazado en Tacloban, un equipo de voluntarios trabaja en turnos de 12 horas para organizar la distribución de los alimentos, que dividen en paquetes familiares que contienen arroz, productos enlatados y agua.

"Estamos repartiendo comida continuamente, y no vamos a parar mientras tengamos alimentos en el almacén", afirmó Espejo.

Según la fuente, se cuenta con unas 872 toneladas métricas de arroz y 290 de alimentos enlatados que han llegado de distintas organizaciones no gubernamentales (ONG) y donaciones.

Unas 120 personas trabajan a destajo para hacer en los paquetes familiares y se cuenta con 8 camiones para distribuir la ayuda a los jefes de distrito de Tacloban, quienes luego lo reparten entre las familias de su zona.

Edward Ty, otro miembro del Ministerio de Bienestar Social y Desarrollo, destacó que los voluntarios que están en el almacén son habitantes de la zona y que también ellos reciben un paquete de ayuda como compensación a su labor. Aunque destacó que el trabajo es cada vez mayor, Ty admitió que por la noche se frena en gran medida, puesto que los habitantes tienen miedo de salir a la calle debido a la situación de inseguridad que vive la ciudad.

Por su parte, las ONG como Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras aseguraron que tendrán listas sus instalaciones médicas en los próximos días, puesto que sólo uno de los hospitales de Tacloban se encuentra operativo.

Médicos Sin Fronteras alertó de la vulnerabilidad de los niños afectados por el tifón y de la posible propagación de enfermedades endémicas como el cólera o el tétanos. En un comunicado, la ONG señaló que ha identificado los primeros casos de tétanos entre los atendidos de Guiuan, en la isla de Samar, la primera golpeada por el Haiyan y la última en recibir asistencia humanitaria.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) aseguró en sus últimos datos que unas 170.000 personas ya han recibido 34.000 paquetes de alimentos en la provincia de Leyte, donde está Tacloban. Además, señaló que unas 150.000 personas tienen ahora acceso a agua desde 28.000 puntos de distribución en Tacloban y que en la provincia más de la mitad de los municipios contaban ya con red telefónica, por lo que las comunicaciones estaban mejorando.

Sin embargo, la agencia de la ONU triplicó por otra parte la cifra de personas desplazadas que se encuentran en los alrededores de los centros de evacuación en el país, que asciende a 1,4 millones de personas.

Mientras, los habitantes de Tacloban intentaban reconstruir sus hogares con los escombros que ha dejado tras de si el tifón, con los que levantan pequeñas tiendas de campaña improvisadas en las que refugiarse de las precipitaciones de la época de lluvias.

Por su parte, mujeres y niñas lavan sus prendas de vestir en los barreños que han encontrado entre los restos de las escasas construcciones de hormigón que han quedado en pie.

Las calles de la ciudad empiezan a recuperar cierta actividad con el despliegue de pequeños puestos improvisados de comida, en los que se venden frutas o carne.

Además, los equipos de emergencia siguen retirando los cadáveres de las calles y ya han limpiado los escombros de numerosas carreteras, lo que facilita la llegada de suministros.

Haiyan, con vientos de hasta 315 kilómetros por hora, fue el tifón más fuerte registrado y el tercer desastre más mortífero en las historia reciente de Filipinas.

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