La apicultura de Almería, en 'jaque': precios bajos, sequía y falta de compradores para la miel

Apicultura

La falta de precipitaciones y el fraude en el mercado de la miel debido a las importaciones de productos sucedáneos son algunas de las problemáticas que ponen en riesgo la rentabilidad de las explotaciones

Campaña de promoción que incentive la compra directa de miel de apicultor

Un apicultor con colmenas en Abla.
Un apicultor con colmenas en Abla. / Rafa González

Los apicultores de Almería están pasando por su peor momento. Este sector, uno de los de mayor tradición y proyección de la provincia, atraviesa una grave crisis que está ocasionando grandes pérdidas en la rentabilidad de los productores y poniendo en peligro la continuidad de muchas de sus explotaciones.

La primera problemática a la que se enfrenta la apicultura en la provincia de Almería es la sequía, ya que esta es una de las zonas en las que menos ha llovido durante el último año junto a la costa de Granada y Málaga. Esto ha provocado una floración escasa y, en consecuencia, una campaña en la que la producción de miel va a estar muy limitada.

A pesar de ello, en poco más de un mes, los apicultores de Almería comenzarán a extraer las primeras mieles de sus colmenas. Lo que no tienen claro es qué van a hacer con ellas puesto que no tienen quien se las compre. Ahora mismo, se calcula que más del 60% de las mieles están en los almacenes de los apicultores, quienes no consiguen darle salida a su producto.

El problema principal radica en las grandes superficies de supermercados, que eran las encargadas de comercializar el 80% de la miel que se producía. Según Antonio Vázquez, responsable del sector Apícola de COAG Andalucía, estos establecimientos han “echado el cerrojo” a los apicultores, optando en su lugar por vender ‘jarabes’ que no son miel, pero que se comercializan como tal en sus lineales a un precio mucho más bajo. Esto ha puesto en jaque al sector, favoreciendo las importaciones masivas de sucedáneos procedentes de terceros países.

Los precios, por debajo de sus costes

Solo los pequeños apicultores que pueden comercializar directamente su miel logran mantenerse a flote, mientras que los grandes productores, con volúmenes más elevados, no encuentran compradores y se ven obligados a vender a precios muy por debajo de los costes de producción.

“Estamos trabajando para pérdidas”, advierte Vázquez, resaltando la difícil situación del sector. Según explica, el coste de producción de un kilo de miel ronda los cuatro euros, mientras que las ofertas actuales apenas alcanzan los 2,8 €/kg, sin éxito en la venta. La pasada campaña ya fue complicada, con precios en torno a los 3,5 €/kg, muy por debajo de los costes, pero este año la crisis se ha agravado aún más.

En cuanto al precio en origen de los siropes que se venden en las grandes multinacionales, ronda los 1,20 € el kilo, lo que los hace mucho más rentables para las envasadoras. “Nosotros no pedimos que se prohíba su venta, pero lo que es un fraude tanto para el productor como para el consumidor es que se etiqueten y se vendan como si fueran mieles”, denuncia Vázquez.

Así, la falta de rentabilidad está llevando a muchos apicultores a abandonar el sector y buscar empleo en otros ámbitos. "Muchos apicultores trabajan los fines de semana en la construcción o la hostelería para poder subsistir, porque no llega para comer en casa”, lamenta Antonio Vázquez.

La polinización, una "segunda vida" para el apicultor

A pesar de estos desafíos, la apicultura en Almería tiene una gran ventaja, ya que cuenta con un nicho de oportunidad en la polinización de cultivos de invernadero, lo que podría proporcionar una alternativa de ingresos para algunos productores. Este año, el aumento de superficie dedicada al cultivo de melón y sandía para la temporada de primavera ha provocado una mayor demanda de abejas polinizadoras en los campos de la provincia, lo que supone “una segunda vida para el agricultor y sus colmenas”.

La apicultura almeriense es un sector que está apostando de forma muy consistente por las producciones sostenibles y de calidad, así como por adaptarse a las adversidades meteorológicas, devastadoras para las abejas y para su actividad.

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