El hombre y el humedal estrenan relación en la Dehesa de Abajo

La Junta y Heineken rehabilitan los parajes naturales de varios municipios en el entorno de las marismas

Un técnico medioambiental suelta un águila perdicera ante las autoridades, entre los que se encuentra el consejero de Medio Ambiente, José Fiscal.
Un técnico medioambiental suelta un águila perdicera ante las autoridades, entre los que se encuentra el consejero de Medio Ambiente, José Fiscal. / M. G.
Miguel Lasida

08 de julio 2018 - 05:00

A diferencia de los linces, las águilas no tienen nombre propio. Todos conocen en España a Litio, el lince que desde el sur de Portugal atravesó la península hasta llegar a Barcelona. En cambio, nadie conoce al ratonero ni al águila perdicera que los técnicos medioambientales pusieron en libertad en la reserva natural concertada de la Dehesa de Abajo. Ése fue el símbolo de la puesta de largo del humedal de La Puebla del Río.

Este paraje de la periferia de Doñana es una muestra de lo que dictan los tiempos. Del nombre propio del lince se ha pasado al anonimato del ave rapaz, que es el paso que hay del individuo al grupo. En estas 617 hectáreas de territorio, a la puerta de las marismas del Guadalquivir, ha sucedido un milagro. El signo de los tiempos ha dictado que la relación entre ser humano y naturaleza gire de la conllevancia a la cooperación. El hombre ha dejado de tener sólo nombre y apellido para integrarse en un entorno de árboles genealógicos ancestrales, la naturaleza.

La recuperación de la laguna de la Dehesa de Abajo es motivo de celebración para todos en la comarca. No sólo para las águilas culebreras, los flamencos, las cigüeñas o las avocetas que descansan en una isla lagunar, sino para los visitantes, los ornitólogos y, sobre todo, los vecinos del pueblo, quienes ven cómo les trae a cuenta cuidar su hábitat. “Antes la gente vivía de espaldas a la marisma. Ahora es una oportunidad”, cuenta David Gutiérrez, un doctor en Biología del lugar que es testigo de la emigración juvenil en unos pueblos que envejecen aceleradamente.

Aves en regreso

La suelta de las aves junto a la recién estrenada laguna señala el día festivo para muchas familias en La Puebla. Armando Quiñones, guía de naturaleza de Doñana, es parte de la comitiva que se dirige a uno de los observatorios para el acontecimiento de la jornada. “Verás, verás los milanos...”, alarma a un compañero tras comprobar la trayectoria del ratonero recién liberado. “Está desorientado. A esa altura corre peligro con los milanos. Estará a salvo en los pinares”, apunta este profesional de la marisma.

Imágenes del humedal de la Dehesa de Abajo (Puebla del Río).
Imágenes del humedal de la Dehesa de Abajo (Puebla del Río). / M. G.

Explica Quiñones que, gracias a la recuperación de la laguna, “hay avocetas criando después de 20 años”. Y los flamencos han vuelto a alimentarse aquí, relata con entusiasmo. “En Odiel y en Fuente de Piedra es donde crían, pero recorren 400 kilómetros diariamente para alimentarse aquí”. La idea es que las aves arraiguen, como arraiga ya el territorio en una comunidad que al fin percibe la naturaleza como una fuente de riqueza propia.

Agua e infraestructura

El agua ha sido fundamental en la rehabilitación de la laguna. La obra ha consistido en crear una infraestructura que permite controlar el secado y el llenado del humedal, residencia de especies de aves amenazadas como la focha moruna o la cerceta pardilla. Para su acometimiento, Heineken ha contribuido con 300.000 euros para “devolver a la comunidad” lo que la comunidad les da, afirma Marcos Tarancón, director de Relaciones Corporativas de la cervecera en España. El consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, subraya: “Es un ejemplo de colaboración entre lo público y lo privado”.

Ha sido la última de las cuatro actuaciones de restauración del Proyecto Doñana de Heineken. Comenzó en septiembre de 2017 con planos académicos y cartabones y excavadoras de las administraciones y la cervecera. Meses después, el humedal ha restituido su “equilibrio hídrico”. Según consta en las memorias, se ha “creado una nueva isla” en la laguna y se ha “desarrollado la vegetación autóctona” y “favorecido el refugio” de especies animales en peligro.

747 millones de litros

Con hasta 747 millones de litros de agua ha contribuido la recuperación de este vestíbulos de Doñana la empresa multinacional, según asegura el estudio del Centro Andaluz del Medio Ambiente de la Universidad de Granada. Tarancón, portavoz de Heineken, recuerda que “la cerveza es un 95% de agua, por eso nos sentimos particularmente responsables con la protección de sus fuentes y por extender el bien de todos a la comunidad”.

Sobre esto, el consejero José Fiscal subraya “el esfuerzo realizado por Heineken” en el marco de unas acciones que puedan servir para dar “ejemplo a las empresas y que se sumen a estas inversiones medioambientales”.

Como resultado final consta la mayor captación de las aguas fluviales, la recarga del acuífero mediante el rediseño del paisaje de las lagunas y la mejora en calidad del suelo. El proyecto ha permitido además la creación de plataformas dentro de la laguna, habitadas por hasta 1.500 ejemplares de vegetación autóctona. Se han eliminando especies exóticas como el eucalipto y se han levantado estratégicamente taludes con materia orgánica. Tales intervenciones han minimizando las alteraciones en que sufrían estos humedales tras la acción del hombre en el pasado, devolviéndole al lago la capacidad de almacenamiento de agua.

La recuperación del humedal de la Dehesa de Abajo representa una guía para curiosos sobre cómo la intervención humana favorece la supervivencia de la naturaleza y de los habitantes en su territorio. En las copas de los acebuchales de la Dehesa de Abajo descansa la mayor colonia de cigüeñas y, junto a ellos, un cochero de la comarca espera la salida de los turistas del centro de visitas mientras canta el “mi carro me lo robaron”. Y ya empiezan a verse linces, cada vez más anónimos. Es la tendencia.

Hinojos y Villamanrique para completar los mil millones de litros

Las infraestructuras creadas en el entorno de Doñana por la empresa cervecera Heineken no se ha limitado a la recuperación de la laguna de la Dehesa de Abajo. Hay otros municipios del entorno de Doñana que se han visto beneficiados por la inversión de la Junta y la multinacional: son los casos del municipio onubense de Hinojos y el sevillano de Villamanrique de la Condesa.

En total, según los cálculos del grupo de Dinámica de Flujos Medioambientales de la Universidad de Granada, las estructuras construidas han supuesto una compensación hídrica de unos mil millones de litros de agua, el equivalente al gasto de líquido elemento que consume Heineken cada año en la fabricación de cerveza en Andalucía.

Es el resultado del proyecto Doñana, diversificado en otras tres lagunas aparte de la Dehesa de Abajo, que es la que ha acaparado la mayoría del restablecimiento hídrico (747 millones): los 243 millones de litros de la laguna de San Lázaro, en Villamanrique de la Condesa; y los 56 millones de la laguna de Las Pardillas y los 14 millones de la laguna del Lince, ambos en Hinojos.

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