Fomento prepara desde hace un año un proyecto de un millón para el Cañarete

El Ministerio -ahora de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana- aprobó el 16 de enero de 2019 una actuación de mejora del sistema de protección contra los desprendimientos. Con anterioridad se habían invertido 1,3 millones en obras de emergencia y conservación

Fomento prepara desde hace un año un proyecto de un millón para el Cañarete
Fomento prepara desde hace un año un proyecto de un millón para el Cañarete / Javier Alonso

El Ministerio de Fomento -ahora de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana-, a través de la Dirección General de Carreteras, prepara desde hace exactamente un año un proyecto de casi un millón (980.000 euros) para la mejora del sistema de protección contra desprendimientos en la Nacional 340, entre los puntos kilométricos 431 a 438 comprendidos desde el túnel de Bayyana hasta el acceso al puerto deportivo de Aguadulce. La actuación en fase de redacción se comenzó a diseñar a principios del pasado año con el objetivo de avanzar en la seguridad de una de las carreteras de mayor riesgo de la red provincial, la del Cañarete, de casi nueve kilómetros entre la capital y Aguadulce de un eje de ensueño junto al Mediterráneo en las estribaciones sur de la Sierra de Gádor.

El último derrumbe de la noche del 31 de diciembre, y por el que se mantiene cerrada al tráfico, ha obligado a replantearse el diseño del proyecto anterior al solaparse con la actuación de emergencia en fase de tramitación. Los técnicos de Carreteras estudian diferentes posibilidades que no se queden en la renovación de los dispositivos de contención de la ladera con el objetivo de evitar más incidentes en el corto y medio plazo en esta carretera por la que circulan una media de 15.000 vehículos cada día como principal alternativa a una A-7 al borde del colapso.

La obra de emergencia en tramitación podría complementar a la que se diseña desde enero de 2019

Y no es para menos, en la última década se han invertido más de 1,3 millones de euros a lo largo de dos actuaciones de emergencia en 2010-11 (punto kilométrico 437) y 2015-18 (p.k. 432), así como un contrato de instalación de red de anillos y de protección contra los desprendimientos con un pantalla dinámica a la altura del kilómetro 436 de la Nacional 340. La zona en la que se produjo el derrumbe en la última noche del pasado año se encuentra junto al Hotel Playa Sol en el punto kilómetro 434,5.

De manera que cuando se ejecuten las obras ya en redacción más las que se están perfilando de emergencia para poder restablecer el tráfico lo antes posible sumarán más de dos millones de euros invertidos en la última década y engullidos por las rocas con la finalidad de garantizar el tránsito en este eje viario construido entre los años 1865 y 1880 dejando obsoleto el Camino Viejo que serpenteaba la montaña hasta entonces. Una cifra a la que habría que sumar los casi 300.000 euros que costó el ramal de acceso desde la zona norte de Aguadulce, en las Colinas, hacia la Autovía del Mediterráneo con el que tratar de paliar la prolongada interrupción del Cañarete con el corte total, restricciones horarias y con acceso en un sentido u otro en las diferentes fases de la obra de emergencia.

Asfalto reparado en el tramo que se resquebrajó el 31 de diciembre al caer grandes rocas
Asfalto reparado en el tramo que se resquebrajó el 31 de diciembre al caer grandes rocas / Javier Alonso

Los técnicos de Carreteras, con el asesoramiento de la Dirección General de Madrid y supervisión directa del Ministerio al que pertenece, no han decidido de momento qué tipo de actuación que pueda solventar el eterno problema del Cañarete y sus continuos desprendimientos que ponen en riesgo la integridad de los conductores y que llegaron a propiciar daños materiales como el de un taxi aplastado en abril de 2016. Están trabajando desde el aire con drones y catas geológicas sobre el terreno para determinar las zonas en las que se precisa el refuerzo de las medidas de seguridad, después de un primer informe que se hizo al día siguiente del derrumbe del 31 de diciembre y de una obra inicial de arreglo de la calzada y retirada de las piedras.

Con anterioridad a la obra en diseño, ingenieros y geólogos desplazados de Madrid para realizar estudios geológicos y geotécnicos del enclave litoral y es muy probable que reactiven esas catas e informes para encontrar una solución definitiva. Desde la Subdelegación del Gobierno no se ha informado aún de los planes de Fomento a la espera de concretar si el proyecto de actuación en fase de redacción se suma al nuevo por tramitar de emergencia.

Técnicos de Carreteras revisan desde el aire con drones las zonas que requieren el aumento de seguridad

Y mientras tanto los efectos son nefastas para la circulación. Sólo han podido utilizar la carretera los residentes en los núcleos urbanos (Castell del Rey y Espejo del Mar) y los usuarios del hotel y camping de la Garrofa a través de un carril de servidumbre, pero los miles de usuarios habituales se tienen que atascar en la A-7 entre los enlaces de Roquetas (429) y el del acceso de Bayyana (438), el tramo con mayor densidad de la provincia con 50.000 vehículos cada día a la espera de un tercer carril.

El coste por kilómetro alcanzó las 283.617 pesetas en el tramo comprendido entre la capital y la Garrofa (4.300 metros) y de 262.568 pesetas el resto hasta llegar a Aguadulce (4.700 metros). La publicación Transportes y desarrollo del sureste andaluz (1850-1950) del profesor de Historia Económica Domingo Cuéllar recoge que la inversión de los tramos restantes hacia Adra de esa carretera de Málaga fue de 28.239 pesetas por kilómetro, por lo que el coste del itinerario en el Cañarete, con estribaciones que entran abruptamente en el mar, lo llegó a multiplicar por diez. Si en la extensa llanura del Campo de Dalías se programaron trazados de hasta 40 kilómetros en rectas sin apenas vegetación, siendo lo habitual de unos 10, en esta zona del litoral mediterráneo se tuvo que segmentar en dos tramos que no llegaron ni a 5 kilómetros por sus singularidades geográficas.

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