La muerte vino del cielo

La muerte vino del cielo
La muerte vino del cielo
José Ángel Pérez

22 de septiembre 2014 - 01:00

EESTE mes de septiembre se cumplen 123 años de una las mayores tragedias que ha vivido la provincia de Almería en los últimos trescientos años. Una fecha que será difícil erradicar de la memoria de una provincia. Una fecha nefasta que el paso de los años no la ha hecho olvidar.

La muerte vino del cielo. Fue la temida gota fría, la gran tormenta del siglo desplazada en sentido nordeste por la península ibérica y que arrasó con todo lo que encontró a su paso. El municipio toledano de Consuegra fue sin género de duda el más castigado por las terribles lluvias torrenciales. A causas del extraordinario fenómeno meteorológico en esta localidad perecieron más de 400 personas y otra sensible cifra de víctimas se registró en la comunidad valenciana.

En la provincia almeriense los municipios más castigados y que padecieron con inusitada fuerza la intensidad de las tormentas fueron Albox, Adra junto a otras pequeñas localidades del interior y del litoral almeriense.

Rebuscando en la prensa de esos años publicada en la provincia, un artículo aparecido el 12 de septiembre de 1891 en el periódico La Crónica Meridional describía con profusión de detalles la llegada de esta gran y descomunal tormenta a la capital almeriense.

La información decía literalmente: "La tormenta cruzó por el zenit de 9 a 10 de la mañana, hora en la que las manifestaciones de la electricidad atmosférica no se daban punto de reposo. Los estallidos del trueno eran tableados y ensordecedores, la luz de los relámpagos violácea e intensa. La lluvia en esos momentos arreció de modo tal, que las calles parecían verdaderos ríos. Por casi todas ellas corría cerca de medio metro del cenagoso líquido. La lluvia alcanzó ayer la altura inconcebible de 158,3 milímetros, cifra verdaderamente aterradora y desconocida en este país".

Prosigue el relato de la noticia."Fue a partir de las 8 de la mañana del día 11 de septiembre de 1891 cuando, acompañada de truenos y un espectacular aparato eléctrico, las preñadas nubes descargaron con violencia, durante tres horas, ¡185,3 litros de agua! (la pluviometría total en la capital ronda los 250 litros anuales). Muerte y desolación. La tragedia se instaló entre escombros y fango, enseres caseros y animales domésticos que las turbulentas aguas arrastraban hacia el mar.

Según recogía el periódico. "Calles y ramblas como La Chanca, La Reina, Alfareros, Gran Capitán o Antonio Vico confluyeron en la Puerta de Purchena para continuar por el Paseo del Príncipe y Obispo Orberá su esquela de luto y horror. Aunque fue la seca Rambla de Belén - la que actualmente se conoce con el nombre de Avenida de Federico García Lorca y que luce todo su esplendor- recogiendo las de sus homónimas, Amatisteros, Iniesta y cabecera de la propia rambla de Belén, quién sembró un plus de terror añadido.

Proliferación de detalles eran descritos por los redactores de este periódico cuidando primorosamente todo tipo de detalles y poniendo un cierto énfasis en la respuestas de los responsables políticos de la provincia. "Sin embargo- añaden los redactores de la noticia- tanto las autoridades como el pueblo llano estuvieron a la altura de las circunstancias y supieron paliar eficazmente y con una relativa rapidez la magnitud de la tragedia.

VICTIMASSegún detalló entonces en su día el periódico local "La Crónica Meridional", la riada se cobró, según consta en el Registro Civil, diecinueve víctimas; amén de otras que más adelante fallecieron en el Hospital Provincial afectadas de politraumatismos, o el de algunos cadáveres devueltos por las aguas hasta las playas de la capital y Adra.

El fatídico día del 11 de septiembre de 1891 una terrible tormenta provocó un desastre de tal magnitud que en todo el país se produjo un movimiento de solidaridad. Se abrió una suscripción nacional en la que llegaron a recaudar la importante cantidad entonces para la fecha de 4.260.000 pesetas-una colecta encabezada por el Rey Alfonso XIII, la Reina Regente, familia Real y destacados miembros del Gobierno.

España entera volvió sus ojos hacia Almería. Ese mismo año se inician las obras para la construcción del Paseo de la Caridad y un año mas tarde se instala el alumbrado publico en el Paseo del Principe y otras calles adyacentes coincidiendo con el inicio de las obras del Mercado Central y por fin en el año 1894 comienzan las obras para el encauzamiento de la rambla.

En recuerdo a esta tragedia en 1898 fue erigida la estatua de la Caridad levantada por suscripción popular conocida como "mujer con los niños" o "madre con sus hijos", obra del escultor almeriense Luís Fernández Cortés.

En los lados de la base se colocaron dos lápidas metálicas con los siguientes textos, en caracteres bizantinos: "Reinando Don Alfonso XIII y en su nombre su Augusta Madre Dª María Cristina, se ejecutaron estas obras de desviación y encauzamiento de la Rambla con fondos de la suscripción nacional iniciada magnánimamente por S. M. la Reina Regente. Se dio principio a los trabajos el año 1894 y se terminaron en 1897".

"Se han llevado a cabo estas obras para defender a Almería de inundaciones análogas a las del 11 de septiembre de 1891, con la decidida protección de los gobiernos presididos por los Excelentísimos Sres. D. Antonio Cánovas del Castillo y D. Práxedes Mateo Sagasta y bajo la dirección de los Comisarios Regios Excmos. Sres. D. Ventura García Sancho, Marqués de Aguilar de Campoo, y D. Manuel de Eguilor y Llaguno".

Tuvieron que pasar casi ochenta años para que de nuevo las fuertes lluvias volvieran a marcar a la provincia. Los dos casos con mayor incidencia negativa se registraron en la década de los años setenta. Algo más de tres horas duró la tromba de agua que descargó sobre la capital el 2 de abril de 1970 cuyos efectos provocaron las salidas de las ramblas de la Chanca, Belén y Barranco Crespi y como funesta consecuencia murieron trágicamente siete personas ocupantes de dos vehículos en que viajaban y que fueron arrastrados por la fuerza del agua hasta el mar. En uno de estos vehículos viajaban seis personas que fallecieron todos ellos ahogados.

Las fuertes lluvias tuvieron su mayor incidencia en la rambla de la Chanca. La virulencia de la tormenta sorprendió a los conductores de los vehículos que a esa hora circulaban por la zona. Coches y ocupantes fueron arrastrados por las torrenciales aguas hasta el mar salvando algunos de ellos la vida al poder salir del vehículo milagrosamente. La rambla se desbordó y la tromba de agua caída causó numerosos desperfectos en distintas barriadas de la capital principalmente en Los Molinos, la Vega, Pescadería, La Fuentecica, Quemadero y La Cañada de San Urbano. En la zona de La Parra la fuerte tormenta causó numerosos daños y la carretera de acceso al Palmer quedó prácticamente destrozada.

Tres años más tarde, de nuevo la gota fría tuvo su siniestro protagonismo. Fueron las inundaciones de 1973 durante los días 18 y 19 de octubre a causa de las fuertes tormentas que dejaron el trágico balance de catorce personas muertas victimas de las torrenciales lluvias. En conjunto los municipios que sufrieron en mayor o menor medidas los efectos de la tromba de agua fueron Berja, Laujar, Fondón, Zurgena, Albox, Macael, Huércal Overa, Cuevas del Almanzora, Oria, Vélez Rubio, Cantoria y Vera.

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