¿Quiénes pagan para que le limpien su casa en Almería? No son solo los más pudientes

Una empleada del hogar realizando trabajos en una vivienda.
Una empleada del hogar realizando trabajos en una vivienda. / EFE

La Encuesta de Características Esenciales de la Población y las Viviendas revela una realidad clara: en Almería, los hogares que recurren a servicios domésticos remunerados lo hacen principalmente en función de su nivel de ingresos, el tipo de hogar y el nivel educativo de sus miembros. Este análisis no solo muestra qué hogares contratan ayuda externa, sino que también ofrece una visión profunda sobre las desigualdades económicas y sociales en la provincia.

Una provincia dividida según el tipo de hogar

En Almería, el tipo de hogar tiene un impacto directo en la contratación de servicios domésticos. Los hogares unipersonales lideran las estadísticas, con 4.036 viviendas que disponen de algún tipo de ayuda externa. Esto refleja que, aunque la vida en solitario podría parecer más sencilla, muchos prefieren externalizar las tareas del hogar. Los hogares formados por parejas sin hijos también recurren con frecuencia a estos servicios, con 2.783 hogares en esta categoría. Por otro lado, las familias con hijos son las que menos contratan servicio doméstico, con 1.999 hogares en esta situación.

El poder de los ingresos: ¿quién puede pagar por la ayuda externa?

El nivel de ingresos es uno de los factores más determinantes en la contratación de servicios domésticos. Los hogares con mayores ingresos se destacan por su mayor predisposición a externalizar las tareas del hogar. Aquellos que ganan entre 1.000 y 1.500 euros mensuales suman 1.816 hogares con personal doméstico. Por el contrario, los hogares con ingresos por debajo de los 500 euros al mes solo cuentan con 853 viviendas en las que se recurre a la ayuda externa. Esta disparidad refleja cómo las diferencias económicas marcan el acceso a servicios esenciales.

La diferencia educativa como factor adicional

El nivel educativo de los miembros del hogar también influye en la contratación de servicios domésticos. En aquellos hogares donde al menos un miembro tiene estudios superiores, el acceso a este tipo de servicios es más frecuente. Con 1.971 hogares con estudios superiores que contratan ayuda externa, los datos demuestran que el nivel educativo está estrechamente vinculado con una mayor capacidad para asumir este gasto. En comparación, los hogares sin estudios superiores, que alcanzan los 4.838, presentan menos probabilidades de contratar servicio doméstico.

La relación entre la educación y los ingresos en la contratación de servicios

Los hogares con un nivel educativo alto, por lo general, tienen mayores ingresos, lo que les permite disponer de servicios domésticos de manera regular. Este patrón es más evidente en la categoría de hogares donde todos los miembros tienen estudios superiores. Con 4.671 hogares en esta situación, se confirma que los hogares con mejor formación académica son también los que más externalizan las tareas domésticas. Este fenómeno pone de manifiesto cómo la educación y la economía personal van de la mano a la hora de acceder a servicios adicionales.

La categoría de ingresos más alta: ¿quién tiene los recursos para contratar ayuda externa?

Cuando se observa la distribución de los hogares con servicios domésticos en función de los ingresos, se destaca la franja de aquellos que ganan entre 2.500 y 3.000 euros al mes, con 1.610 hogares en esta categoría. Este grupo muestra una clara tendencia a contratar servicio doméstico, lo que demuestra que las familias con mayores ingresos tienen más libertad económica para delegar tareas en el hogar. Además, los hogares con ingresos superiores a 3.000 euros, aunque menos frecuentes, también recurren a la contratación de ayuda externa, con 1.992 hogares en esta situación.

Los hogares más modestos y la limitación en la contratación de servicios domésticos

En contraste con los hogares de mayores ingresos, aquellos que tienen menos de 500 euros al mes apenas pueden permitirse contratar servicio doméstico. Con solo 853 hogares en esta categoría, la baja capacidad económica limita severamente el acceso a servicios que podrían facilitar su día a día. Este dato refleja cómo la pobreza y las limitaciones económicas influyen directamente en la calidad de vida de las personas y su capacidad para delegar tareas domésticas.

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