Senés 'rima' a los Moros y Cristianos

Centenares de personas disfrutaron este fin de semana de una tradición cultural en la que se involucra todo el pueblo Forma parte de los actos del Milenio

Los diálgoos entres los jefes de ambos bandos están cargados de simbolismo y poesía.
Los diálgoos entres los jefes de ambos bandos están cargados de simbolismo y poesía.
Norberto López Senés

11 de agosto 2014 - 05:01

Es una tradición tan arraigada en el pueblo, que su celebración sorprende por su naturalidad inusitada y la implicación de sus vecinos. Se trata de las las fiestas de Moros y Cristianos de Senés, un pequeño municipio de la comarca de los Filabres que este fin de semana ha demostrado su amor y dedicación por esta celebración histórica y cultural. De hecho, es uno de los veinte municipios, que a lo largo del año celebra esta representación de la lucha entre dos culturas que fueron seña de identidad en la provincia hace ya muchos siglos y que, en esta ocasión, se incluye dentro de los actos conmemorativos para celebrar el Milenio de Almería.

Tras celebrarse el pasado 4 de julio en la capital, los veinte actores que dan forma a esta obra de teatro de carácter multidisciplinar, volvieron a demostrar sus dotes interpretativas en dos sesiones que han tenido lugar este sábado y domingo a las 19:00 horas por las calles de la localidad serrana.

Pero, a diferencia de otras localidades almerienses, en esta celebración prima por encima de todo la palabra. Los cristianos y moros se enzarzan en un combate dialéctico con poesías cargadas de menciones históricas a la localidad y a su patrón, el Divino Rostro.

Tal y como explicaba el alcalde, Francisco Javier Sola, a este periódico, esta expresión cultural cuenta con tres peculiaridades que la hacen distinta.

Por un lado, que más que un desfile se conforma como una obra de teatro en la que predominan vocablos de castellano antiguo, con más de 300 estrofas de cuatro versos, algunos de diez, y casi todos de rima consonante. En las mismas, se narra como apareció el Santo de la localidad.

En segundo lugar, las Cuartetas, los diálogos de los espías que, vestidos de forma estrafalaria, cuentan de forma burlesca acontecimientos que han tenido lugar durante el año en el pueblo y que hacen las delicias de todos los asistentes.

Y por último, que las batallas entre ambos bandos se realizan a las afueras de la localidad, en el paraje conocido como la Ícara, y los espectadores pueden contemplarlas desde un amplio mirador ubicado junto a la plaza de la iglesia, centro neurálgido de los actos.

Particularidades que consiguen que cada año centenares de vecinos disfruten de una expresión cultural que, debido a la emigración, se mudó de septiembre a mediados de agosto "para que todos los paisanos que regresan en vacaciones puedan disfurtarla", explica el regidor.

De esta forma, las calles de Senés se engalaron este fin de semana para vibrar con los combates, los jinetes, las luchas cuerpo a cuerpo y los juego de banderas. Un espectáculo aderezado con marchas militares y redobles de tambor de una banda de música que realzan la belleza de un pueblo blanco que presume de sus tejados de pizarra y de una fiesta, que según los más viejos del lugar data del siglo XVIII.

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