Las Palmerillas, 'epicentro' de investigación para el agro

El uso óptimo de los recursos hídricos, una constante

La Estación Experimental Las Palmerillas continúa siendo foco de atracción de visitas de profesionales del agro.
La Estación Experimental Las Palmerillas continúa siendo foco de atracción de visitas de profesionales del agro. / Javier Alonso
E. Sancho

05 de junio 2018 - 02:32

Roberto García Torrente explicó el papel clave que ha jugado el trabajo que viene desarrollando Cajamar en Las Palmerillas desde hace más de 40 años para obtener el visto bueno de esta iniciativa. "Un factor clave en la concesión de este proyecto a la Fundación Cajamar ha sido la amplia trayectoria en el apoyo a la innovación, que venimos desarrollando desde el año 1975 en nuestra Estación Experimental ubicada en el paraje de Las Palmerillas de El Ejido, y el modelo de trabajo colaborativo que desarrollamos integrando a los tres grupos de agentes claves: los agricultores y sus organizaciones de transformación y comercialización, las empresas de la industria auxiliar y los centros públicos y privados de generación de conocimiento. Prueba de ello es que durante el año 2017 hemos desarrollado 104 proyectos en los que han colaborado 164 organizaciones", desgranó. "También ha sido muy valorado el esfuerzo de Cajamar por trasladar al sector productor las últimas tecnologías disponibles, habiéndose celebrado en 2017 un total de 150 actividades de transferencia en las que han participado más de 10.000 profesionales; así como las 265 visitas realizadas a nuestras estaciones experimentales en Almería y Valencia por 4.186 profesionales procedentes de 40 países", matizó.

La relación de Cajamar con el agua ha estado presente desde 1975, año de la puesta en funcionamiento de La Estación Experimental de Las Palmerillas, con proyectos ejecutados por iniciativa propia y en solitario, así como participando en colaboración con socios nacionales e internacionales.

Entre las principales líneas de trabajo de Cajamar en materia de agua destaca la implantación de sistemas de riego localizado; el empleo de sensores para conocer la disponibilidad de agua en suelo; la recirculación de soluciones nutritivas; el diseño de herramientas para la ayuda en la toma de decisiones de riego; las estrategias de riego deficitario; la modernización de las infraestructuras de distribución de agua; los riegos a la demanda y control de consumos; la mejora de la gobernanza en comunidades de regantes; la monitorización de acuíferos; la regeneración y reutilización de aguas contaminadas; el almacenamiento y transferencia de recursos; y la generación de recursos hídricos alternativos (desalación).

Una preocupación que va en el ADN de Cajamar por el arraigo territorial de una región con escasos recursos hídricos, como es el Levante español, siempre en busca de la eficiencia. Muestra de ello es que las siete provincias mediterráneas que van desde Málaga hasta Castellón tienen una superficie total de regadío de 567.000 hectáreas, lo que representa el 3,6 % de las tierras labradas del país, y generan el 31,3 % del valor de la producción vegetal.

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